30 abr 2013

"No se engañe, Ana"


Va a sonar a “patriotismo”, pero, yo soy de Ecuador... 
Y llevo viviendo en España media vida (además, literalmente).

Empiezo así porque esa circunstancia, esa condición, me está haciendo tomar conciencia de algo que ignoraba, que no podía ver, que no me hicieron ver o que no quería ver porque estaba demasiado ocupada en otros asuntos, desentendiéndome de algo que me tocaba de (cada vez más) cerca.

En los últimos días, he escuchado un par de entrevistas hechas al actual Presidente de Ecuador, Rafael Correa, e independientemente de su ideología política y de las medidas que toma en el país, su conocimiento pero sobre todo la exposición de los mismos, a mi modo de ver, una exposición clara, realista y aplicada, me ha llevado a ver un par de matices, de aspectos, de una forma un poco más crítica, pero sobre todo analítica. Aunque he de decir que ya me advirtieron de ello (ellos saben quiénes son, él sabe quién es).

Por un lado, he caído (caído, así, coloquialmente y porque casi he dicho "auch") en la transformación que ha sufrido ese originario fin último de los estudios de Economía. No me había percatado, a pesar de haberlo estudiado, de que éstos nacieron con una finalidad social que ha terminado convertida en algo muy diferente, casi contradictorio; se ha convertido en un estudio puramente técnico, estadístico, estratégico, empresarial. Quizá, no me había dado cuenta porque, pese a una breve introducción del componente social de la Economía vista y no vista en mi primer año de carrera, en la práctica, prima un componente bien distante del bienestar de la sociedad en general.
Pero en fin, yo no soy economista, diría que todo lo contrario, soy casi la expresión gráfica de esa sociedad sometida al pensamiento empresarial cuyo objetivo primero y último está en la maximización del beneficio (por algo estoy estudiando Administración y Dirección de Empresas). Sometida sin consentimiento ni consulta. Porque, si bien es cierto que con casi dieciocho años supuestamente yo estaba perfectamente capacitada como para elegir mi futuro, a día de hoy, creo que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, a pesar de que elegí lo que elegí porque quería ir más allá y empaparme, entusiasmarme, enterarme (já) de las bases de aquel tinglado que mueve la sociedad, pero he acabado en un estado de sometimiento sin remedio, como las Leyes a la Constitución Española (sí, también estudio Derecho, otra rama no menos digna de cuestionar). Y a pesar de esa sensación de descontento y desilusión, a veces (no sé cómo) me digo que si lo elegí, por muy degradados que estén los principios sociales, económicos, políticos y jurídicos, fue porque tuve mis motivos y me obligo a acabar (espero).

Y digo “pese a”, “a pesar de” porque darte cuenta de algo de lo que te habría gustado darte cuenta en el momento de tomar una decisión y no unos cuantos años después, pesa; el tiempo pesa, pese a que nuestro paso por él, históricamente, parezca tan insignificante.


Por otro lado, y lo que más me ha removido las ideas y lo que me ha llevado a escribir esto es esa noción que tiene el Presidente de la realidad de las personas que hace algo más de una década salieron de Ecuador, salimos de Ecuador, en busca, ya no de un futuro mejor, sino de un presente aceptable. Digo noción, porque a pocos dirigentes he oído hablar de los ciudadanos del país en cuestión con una implicación y un conocimiento de causa tal que de repente hace que vuelvas a la realidad y te sientas identificado con lo que está diciendo y no con la imagen de lo que está ofreciendo.

Recuerdo, de la última entrevista que he visto y escuchado, que le preguntaban sobre la crisis actual en Europa y más concretamente sobre el azote que está recibiendo España. Él contesta con un ejemplo muy claro, la situación de Latinoamérica, más concretamente de Ecuador hace unos cuantos años. Que parece mentira, pero en cuanto cambiamos de escenario se nos olvidan las causas y las consecuencias. Se refería a esa situación que nos hizo huir a millones de ecuatorianos, insostenible en casi todos los aspectos y en la que quedarse era, muy probablemente, lo más arriesgado, una situación que dejó familias enteras rotas, un país vacío casi muerto, con una deuda externa desorbitada aún por pagar, con una pirámide de población de todo menos piramidal, desequilibrada y en forma de reloj de arena.

Se quedaban en el país los abuelos con sus nietos, toda la población que no fuera sinónimo de mano de obra productiva, cualificada o no, eso daba igual; o aquellos jóvenes a los que sus padres querían proteger, sin exponerlos a un cambio brusco en un momento crítico de sus vidas, sí, me refiero a los adolescentes, siempre tan controvertidos.

Digo controvertidos porque es bien sabido que dentro del ciclo de vida de todo ser humano, siempre se ha supuesto, se ha puesto, la adolescencia como una etapa crítica, de dolores de cabeza para padres, de problemas para todos. Pero los adolescentes hijos de padres emigrantes, sobrinos de tíos emigrantes, vecinos de vecinos emigrantes o enamorados de niñas populares emigrantes, tenían un añadido que dio lugar a que muchos de ellos tuvieran que enfrentarse a un cambio desesperado de actitud, saltarse una etapa de problemas que dar, para hacerse cargo de ellos mismos y por si fuera poco, en ocasiones, para hacerse cargo también de sus hermanos pequeños. Si eras adolescente y conseguías ese cambio, bien, genial, eras el mejor hijo del mundo. Si no lo conseguías... Terminabas formando parte de una generación de jóvenes que no querían estudiar ni trabajar porque sus padres les facilitaban todo lo material, que no querían madurar porque no le veían sentido a ese vacío emocional no admitido, que estaba desenvolviéndose en la delincuencia callejera y/o alguna de sus otras variantes, o que estaba “metido” en algún movimiento, pandilla, grupo “de mal ver”, en un grupo de satánicos o en uno de rock socialmente satanizado en una cultura tan de ritmos latinos alegres o que estaba metido en su propia burbuja aislante y lo que me parece pasar el límite de lo catastrófico y que pocas personas se atreven a tratar abiertamente es que muchos de esos adolescentes terminaron optando por el suicidio. Casi nada.
Me leo, leo “suicidio” y me da la impresión de que estoy exagerando aquella situación, pero es cierto. Nada más allá de la realidad, fue crítico así como es crítica la situación de la España actual, con los suicidios de las personas que se han quedado sin nada de lo que tuvieron o pudieron tener, ni casa, ni comida, ni vestido, ni trabajo, ni hijos porque éstos se fueron en busca de un futuro mejor, sin vida.

Más adelante, con un poco de “suerte”, después de unos años (a ser posible y por el bien de todos, pocos), en los que nuestros padres trabajarían mucho y bien para pagar la deuda que dejaban en Ecuador o el país que fuera; hacerse cargo de los gastos de la familia que dejaban en su país de origen, a menudo, sin más ingresos que las remesas recibidas a fin de mes, además de hacerse cargo de sus propios gastos; lograrían ahorrar para poder volver a su país o traer/llevar a sus hijos, padres y/o hermanos con ellos y proporcionarles un "futuro mejor".

Y digo “suerte” entre comillas, y es a este punto al que quería llegar, porque los jóvenes que de niños emigramos a un país que nos proporcionaría más posibilidades y oportunidades que nuestro país de origen, una vez en nuestro país de destino, tras unos pocos años de bonanza, junto a todos los demás jóvenes hijos inmigrantes o no, vimos esfumarse esas posibilidades y oportunidades porque resulta que en ese país destino pasamos a formar parte de otro tipo de generación, no menos desgraciada, la llamada “generación perdida”...

A mí me da risa, de verdad, no porque sea gracioso sino porque tengo la, a veces odiosa, tendencia a reírme en/de las situaciones que darían ganas llorar a cualquiera.
Será el mecanismo de defensa que desarrollamos la “generación potencialmente problemática” del Tercer Mundo que puso un pie fuera para perderlo en la "generación del miedo" del Primero.

Pero, ya en serio... ¿Tan descarrilados crecimos y tan perdidos estamos? Esto no puede ser verdad.


Dos de las entrevistas: http://www.youtube.com/watch?v=MZx_kq4yfBE , http://www.youtube.com/watch?v=LhaVe17gABQ 



Quito y su neblina capital


28 abr 2013

18:26


Con amor.
Para ti, tú que tanto sabes.
De mí, yo que tanto quise saber para poder ser todo eso que nunca fue.



Que nunca será esa chica de tez blanca casi translúcida de cabello largo liso negro intenso, cejas perfectamente remarcadas y sombra de ojos en degradé a juego. Que nunca llevará los suficientes tatuajes como para incitarte a besarle cada trazo y cada tramo de piel, que nunca tendrá las suficientes medias negras listas para rasgar, romper y mojar, que nunca será lo suficientemente valiente como para suspenderse en el aire por unos minutos de gloria hedonista, que nunca será capaz de llevar tacones de aguja por la noche y zapatillas de skater por el día; con tabla y a lo loco. Que nunca sabrá tanto de música como para entretenerte un día entero, ni sabrá sorprenderte un día cualquiera con un grupo cualquiera "post-loquesea" de música cualquiera pero que te enamore como sea. Que no sabrá someterte sin que tú la sometas antes a ella. 

Que ni escribe, ni canta, ni dibuja, ni baila, ni hace fotos, ni salta, ni hace deporte, ni es activista, ni es pacifista, ni cree, ni teje; ni es modelo, ni se mueve a tu antojo, ni pinta, ni maquilla, ni produce, ni dirige, ni toca, ni ensaya; ni se ha independizado, ni trabaja; ni es actriz porno de tus retinas para adentro, ni prestidigitadora de corazón para afuera. Que ni cocina ni se fija en si los alimentos que se está comiendo sufrieron mucho o sufrieron poco antes de estar en el plato. Que ni sobresale en lo que hace, ni sobreentiende en lo que deja de hacer. Un grano de arena en ese “no past land” de nadie. Que no sabe qué hacer para compensarte tanta mierda en esta sociedad perdida en crisis de todos. Con tantos vacíos por integrar. Que de tanto tobillo y muñeca atados al infinito, a veces, limita con una difusa línea, la más digna del universo de Gödel. Que ni viaja, ni busca, ni encuentra, ni duerme (pero te sueña, constantemente). Que no tiene perro ni gato, ni te muestra poemas de poetas muertos, ni te lleva a sitios innolvidables, ni es una cinéfila oculta de mucho cuidado, ni sabe manejar sus palabras con cuidado, ni es amable con sus “contactos”, ni habla inglés nivel usuario. 

Yo, que siempre me ofendí con tus “eres preciosa” y tus alegorías pro mujer perfecta por el mero hecho de serlo. Que pongo en tus manos la llave de la ventana de tus deseos. Que no dejo de echarte de menos ni siquiera cuando pienso que ya no quiero. Que me voy, cada vez que veo que no puede ser como te gustaría que fuera. Que lluevo hacia adentro excepto las noches que no te veo, que veo que no.
La sonrisa que te idealizó, te conoció, te tocó y te vio real, pero te volvió a idealizar.

Yo, que no tengo ni puta idea de cómo deshacerme de mis complejos, ni de cómo ver el virtuosismo de mis defectos. Tan absurda, tan desierta. Tan sentida y tan incapaz de explicarte que...

Pero con amor.

18 abr 2013

Des-ayunar-té


Después de años sin verte, se me ocurre tanto que decirte, pero, peligrosamente, no te digo nada.
Y te traigo mi corazón en una taza de café, sin leche, sin azúcar, sin agua; solo, granulado casi hecho polvo.
Y en los altavoces casi a volumen de auriculares suena un "no puedo más" y una réplica en segunda voz "no puedo más contigo" y, en mi cabeza, una corrección: conmigo.

No. No me ofrezcas cereales. No los quiero. No los podré digerir. Hoy no.
Ofréceme tus males, tus extravagancias, tus huellas dactilares en espejos de ascensor; ofréceme esas galletas de la suerte para remojar en leche y chuparte los dedos (los sesos), aunque sea la única comida de nuestros días, aunque en esos días no amanezca; no sería la primera vez.


"Mi peligro constante"

1 abr 2013

Trescientos bocados para cuatrocientos invitados


Ella, que nació con el aspecto frágil de las niñas valientes y fuertes.
La sonrisa dulce... 
Los ojos grandes, de un negro profundo, de un profundo silencio, de un silencio de esos, de los que albergan una mirada inusitadamente limpia, la mirada que te paraliza en cuanto te captura, y que, finalmente, te deja destellos de nostalgia, sin saber cómo ni por qué, como si de pronto te informara de que ese brillo es infinitamente inalcanzable. Sobre todo brillante.
La voz, ni aguda ni grave, ni estridente ni molesta, ni fuerte ni suave, ni siquiera dulce, tan solo amable. Demasiado amable.

Ella y su cuasi-celestial belleza, la de los cuerpos que, en teoría, necesitan nueve pero nos demuestran que para ellos con ocho es sobradamente suficiente, que rompen el tiempo, aceleran el proceso, giran sobre sí y sobreviven a, con y en, una estrecha cintura. Caótica, compleja, desordenable y ordenada.

Ella, que sobrevive todos los días al menos una vez después de cada comida, que se despide constantemente de alguien, levantando sospechas, pronosticando el futuro, ensalzando el pasado, enlazando estados, pero nunca dice por qué, ni con quién; "total, ¿para qué?". Ella que (se) va afirmando esperanzas, limando asperezas, reafirmándose en la constancia de su imagen de adolescente "perfecta", que más que dar problemas se los soluciona a cualquiera. Sobresaliente.

Mi princesa del drama. Tú, que apuntabas maneras sin haber leído a Julio Cortázar. Tú, que te empeñas en madurar a pasos ligeros y agigantados. Tómate tu tiempo y abofetéanos con incoherencias. 

Que nadie te quite lo que te corresponde...
... mucho menos lo que sueñas.


Y que no te cumplan a ti.

10 mar 2013

El riesgo, el beneficio de la duda.


Inocencias aparte.
Así transcurrimos por un estrecho camino que nos conduciría a las peticiones de carne abierta, cruda, violenta. Nos deshicimos en halagos, en besos, en las complicaciones de las combinaciones del sexo con amor para, finalmente, redundar en destrucción; revolcarse... someterse, dices.

Pues bien, allá vamos y aquí seguimos en la estrechez de la incertidumbre y el deseo creciente.
No sé cómo lo ves, pero sé que te sabes de pies a cabeza el mapa de mis precipitaciones, elevaciones, hundimientos, llanuras, mis reacciones y mis pulsiones. Sabes dónde estás y desde qué punto observar. Sabes que si tocas aquí yo termino así y que si dices no, por ende, yo te diré que sí. Y que si dices que no...
No sé cómo lo ves, pero ya lo verás quizás no tan claro como tan cerca.

Que sonamos a amenaza, a orden, a forcejeo, a acción-reacción, a manzana mecánica, a Newton pellizcando a Galileo, a relatividad recién hecha, a frustración post mortem.
Que olemos al almizcle aquel de junio de dos mil once.

Que lo dejamos para más tarde.



Digo "no sé" y te debo un euro que no pagaré,
porque, en cualquier caso, ya sabrás tú por mí.

6 ene 2013

You'll be a woman soon




Esta noche. 
No. 
En esa hora y media de sueño entre la que suena el despertador y te levantas de la cama, he soñado que una amiga mía del instituto cogía un taxi por equivocación pensando que tendría que pagar un euro con cuarenta céntimos, lo mismo que si hubiera cogido el autobús. En el taxi íbamos más personas, además, por dentro tenía las dimensiones de un autobús, pero por fuera era un taxi normal y corriente. Resulta que nos bajamos todas en el mismo sitio, todas mujeres, y mi amiga no tenía dinero para pagar el taxi, así que a mí se me ocurre pagarlo entre todas: con un euro cada una bastaba e incluso podía sobrar; algo que yo veo lógico y normal pero que en el mundo de los sueños se ve que es inconcebible, nadie quería pagar un euro por un servicio del cual también habían disfrutado, ignorando, además, por completo que así ayudaríamos a una amiga, le evitaríamos un problema y ella podría irse a su casa con sus pesadas maletas tranquilamente que era realmente su objetivo final. Sí, llevaba pesadas maletas, de ahí que cogiera un taxi que era más espacioso y más cómodo para trasladarse; obviamente la equivocación estaba en el cálculo del precio. Las demás chicas, mujeres, personas (nunca sé cómo denominar a las personas de mi edad, porque yo nunca sé si soy una niña, una chica, una mujer, una dama, una señora o una hija de puta, porque nunca he sabido ser una sola cosa, digamos que me adapto al medio). Lo que decía, las demás chicas estaban horrorizadas. Y yo exclamaba incrédula ante lo que presenciaba: ¡por favor! es solo un euro, qué más os dará un euro... ¡un euro! E intentaba razonar una respuesta por mí misma porque ellas no me daban ninguna y no la encontraba. Hasta que una de ellas, que también fue mi amiga en el instituto, empezó a dar sus motivos, motivos que no recuerdo porque gritaba, gritaba mucho, estaba enfurecida y yo me distraía más con sus gestos y ruidos que con lo que intentaba decir. Pues bien, no sé de dónde, en la siguiente escena yo aparecía con un bote de aceitunas en la mano, era casi todo líquido con unas cuantas aceitunas nadando. Estaba sobre ella en el suelo, con una mano presionándole el pecho y con la otra sujetando el bote por encima de mi cabeza. Iba, decididamente, a pegarle con él, porque no me daba una razón de peso y porque me daba mucho coraje su falta de empatía y de solidaridad con una persona en apuros y que además era su amiga. G la justiciera del bote de aceitunas.

Yo, que ni tomo taxis a menudo, ni cojo botes de aceitunas, ni me peleo con nadie en un estado de histeria, ni mucho menos se me ocurriría coger un bote de aceitunas para pegarle a alguien con él. Cuando me desperté no me lo podía creer. ¿Por qué un bote de aceitunas? ¿Y por qué un primer plano antes de cogerlo como arma ofensiva? No lo entendía. Y lo que ahora no entiendo es por qué no he podido quitármelo de la cabeza en todo el día.

Por cosas como ésta no me gustan los despertadores, aunque sin ellos mi vida sería un completo caos (más). Y mucho menos me gustan los despertadores puestos a cualquier hora antes de que hayan pasado las horas mínimas que mi cuerpo necesita para descansar y volver a funcionar “correctamente” o como yo espero que funcione; porque tengo sueños que me resultan realmente perturbadores, por muy insulsos que sean, por muy banales, sencillos, incoherentes, costumbristas, existencialistas, absurdos que sean.

Necesito dormir, dormir más pero más que eso necesito dormir bien.
Antes de perder las formas y arremeter contra alguien armada con un bote de aceitunas.
Antes de ser pura y toda irascibilidad.
Antes de que suene el despertador otra vez.

3 ene 2013

Una de falsa moral (II)



Esta vez, intentaré ser breve.

Señores que se creen que el mundo está dividido en tetas, vaginas, penes (a ser posible solo el suyo) y nimiedades varias encontradas en Internet. Y que conste que con esto no quiero decir que las tetas, las vaginas, los penes e Internet me parezcan nimiedades.

Cada uno es libre de ver el mundo como quiere (o puede, según); eso sí, me apetece deciros un par de cosas: no esperéis que un día alguien os tome en serio y no os quejéis de que la mujer de vuestros sueños "no os quiere a pesar de estar muy buenos". En serio ¿qué os pasa? ¿qué os pasa por la cabeza? 
Sí, vale, perfecto, a todos nos gustan los cuerpos bonitos, las caras bonitas, los... bonitos, las... bonitas y una largo etcétera sexual y no sexual de cosas bonitas y no tan bonitas. Pero, no entiendo vuestra necesidad de reiteraros y reivindicaros y vuestro afán de hacer protagonistas los pechos, curvas, mujeres, en general, desnudas o semidesnudas que encontráis en la red de redes. Resultáis pedantes, patéticos, ridículos y a veces incluso ofensivos.

¿Y a mí por qué me molesta vuestra actitud? 
No lo sé, porque seré una de las mujeres que no aparecerían nunca en vuestras publicaciones de facebook, tumblr, instagram, twitter... O porque sencillamente seré subnormal (en el sentido literal y no en el que vosotros posiblemente le dais a la palabra, que seguramente difiere de lo que realmente es)... O no. 
Es porque estoy harta de que nos tratéis como como si fuéramos un objeto; no os voy a negar que a mí (hablo por mi y no por "nosotras", porque nunca se sabe) me gusta sentirme deseada de alguna u otra o de todas las formas, pero lo que no me gusta y me parece intolerable es ese cosificar a las mujeres que tanto parece que os gustan.


Y, haceros, hacednos, un favor... No llaméis “femme fatale” a la primera mujer que os gusta, calienta, o putea.

31 dic 2012

Siempre nos quedará...



Prospect Park.

Adiós al año de los encuentros oníricos, insomnes, diurnos, nocturnos, taciturnos... en el banco de siempre. Tú con tu libreta en una mano y tu lápiz en la otra. Yo con mi sonrisa, esa, la del primer día, la sonrisa persistente y obstinada, la que se clavó una primavera en tu mirada; la del helado de limón.


15 nov 2012

Sin a penas contrastes


Que ya no escribes, dices.
Que te retuerces, sientes.
Que quieres, que quisiste, que te gusta, que te excita, que le besaste sin saber muy bien por qué y que luego le llamaste por su nombre para asegurarte de que era él.

24 sept 2012

Carruajes


Nunca me gustaron los hombres demasiado caballerosos. Esos que se regodean en su indulgencia aparente y en la sombra frágil de quien está a su lado, “víctima de sus encantos”.

Pero, me ves así, con este gesto descompuesto, con el rimel amenazando convertirse en sombra gris, nubarrón y lluvia, sin barra de labios solo perfil, elevada en un par de tacones pero descalza, agarrada a mi bolso como si llevara la vida que siempre quise en él, contándote que ésto fue un error y esto otro un fallo técnico, endulzándote la voz con los primeros rayos de día que no de sol, distrayéndote con lo que no se me ocurría para que te quedaras y volvieras siempre, por mí y conmigo, hablándote de mil y una formas con esa dialéctica ingenua, trasnochada, sumergida en alcohol, desgarbada, incoherente como ella sola, llena de negación, contándote de todo para luego no recordar nada... Y qué nada tan todo.
Pero, vienes, te quedas, me cuentas no se muy bien el qué... Que vuelves a la cama.
Me miras, me sostienes (con) la mirada y me dices “estás muy guapa”
No sé si fue así, pero es lo que recuerdo.
Y me ronda y me rodea alimentando esta idealización de ti que me circunda.

Tú que te viste un día queriendo hacer que me comiera mis palabras con cucharilla.
Yo que, al parecer, me las como encantada si sonríes mientras te acercas...
(Regodeándote en tu comprobación cómplice de mi mirada en clave de afirmación tácita)


22 sept 2012

Equinoccio inmediato








(tu) 

o  t  o  ñ  o

(esperado)







<<  Desde el punto de vista astronómico, el cielo durante el otoño de 2012 estará inicialmente dominado por Marte al principio de la noche.
El inicio astronómico de las estaciones viene dado, por convenio, como el instante en que la Tierra pasa por una determinada posición de su órbita alrededor del Sol. En el caso del otoño, esta posicion es desde la que el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se la llama también 'equinoccio de otoño'. En este instante en el hemisferio sur se inicia la primavera.
Esta es la época del año en que la longitud del día se acorta más rápidamente.
El Sol sale por las mañanas cada día un poco más tarde que el día anterior.
La actividad del Sol se caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias, y en la Tierra, se aprecia en alteraciones en la propagación de las ondas de radio y en una mayor presencia de auroras polares. Esta actividad sigue un periodo de aproximadamente 11 años, y está asociada al ciclo magnético del Sol. Actualmente nos encontramos en el ciclo solar número 24 que comenzó en diciembre de 2008 y se espera que llegue a su máximo en mayo de 2013. 
Durante todo el otoño Venus será visible al amanecer y Marte al atardecer. 
[...]

* constellations.
En cuanto a las agrupaciones ficticias de estrellas conocidas como constelaciones, alrededor de la estrella Polar se verán a lo largo de la noche Cisne, Casiopea, Osa Menor y Jirafa. Las constelaciones eclípticas visibles en este periodo van de Capricornio a Virgo. Por encima de la eclíptica destacarán Pegaso y Andrómeda; por debajo, Ballena y Orión, así como las estrellas Sirio y Proción. >>



Yo tan amanecer y tú tan atardecer.

A veces tan día, a veces tan noche.

Tú tan hemisferio sur, yo tan ecuador; tan otoño a la vez.

Y... entre manchas, fulguraciones y protuberancias, aquellas sábanas.
Y entre (des)órbitas, las circunstancias... Los equinoccios.

11 sept 2012

"No sé, Marse... no sé"




Que siempre nos gustó el drama, la tragedia y la comedia.
Que siempre nos gustó mezclar.
Que la vereda siempre será de la puerta de atrás.

Que nunca quisimos despedirnos.
Que nunca nos fuimos.
Que te vas.
Que no.

Que nos interrumpimos, nos rompimos.
Que no.

Que a estas alturas echarte de menos es incoherente, no lo sé.
Que me tiemblan las manos, es incoherente, lo ves.

[...]

Que no hay nada que decir.
Que se me olvida algo.
(Y tú sabes qué es)
Pero no...




Ten buen viaje, sonríe y escribe

24 ago 2012

Me molesta

Sí, me molesta.
Que en este mundo también lo auténtico sea una copia.

Natural by Génesis.
Natural, a photo by Génesis. on Flickr.



Mecanismo de defensa

19 ago 2012

A veces, huir



- Y vuelves a ponerte ese color de pelo con el que hiciste, deshiciste y rompiste hogares...


Y así, ella se convirtió en la femme fatale más bonita, excitante y vulnerable que jamás había visto.
Con esa sonrisa brillante, coqueta, intermedia entre el orgullo y el arrepentimiento no de sus actos sino de su silencio.
Y así, en ese silencio, nos dimos cuenta de que el camino más difícil también tenía fin; de que había pasado tanto tiempo que ya no había nada que entender, había que afrontar y seguir... o pararse en seco, o empezar de nuevo, pero afrontar. No sanar heridas, afrontar. No dar puñetazos en la mesa, afrontar. No enfrentarse a sus encantos, enfrentarse a uno mismo.
Pero...
También es cierto que estamos aquí porque supimos huir a (des)tiempo.


6 jul 2012

Paroxismos "staytruistas"



Después de tropezar con un “Stay True”... frontal, de pie, parietal.





A una planta de un paroxismo que empieza donde acaba y acaba donde empieza; ese retorno de la estación de los deseos eternamente insatisfechos.
Y a la izquierda, un paso por delante, la oveja sin rebaño que se eleva del suelo, para soñar o dejarse llevar o qué se yo, pero se eleva en su nube negra; llena de misterios y caminos recorridos en secreto.



¿Me invitas a subir, a pasar, a comer, a tomar té y a no bajar?
A volver a empezar, con (en) la sonrisa canina de siempre.



Do what you want.

28 jun 2012

"Quod me nutrit me destruit"



- Tengo algo que decirte, pero no recuerdo el qué.
- Será que ibas a dejarme.

Sí, será que iba a dejarte. Así, allí, tan vestido y tan desnudo, tan frío y tan caliente, tan seco y tan mojado, tan tú cuando te hablo de felaciones, “olvidémonos del protocolo, sin ataduras, sin vestiduras, sin alter ego”, pero no, tú siempre fuiste un caballero conquistador y pacifista de mucho cuidado, tan así.

Sí, será que iba a dejarte. Porque tenías que irte, porque sobrepasaste (sobrepasamos) el límite de lo previsible, porque ya te habías ido antes de venir, porque no hay dos sin tres, aunque a mí, en realidad, se me antojen todos los números con uno.

Será que iba a dejarte o que iba a preguntarte si… Pero no lo hice.

Será que iba a decirte que, tal vez, si te quedabas tan cerca, tan así, si seguías sobrepasando lo previsible, tan así, quizás, podía comerte, tan así.



14 jun 2012

Revelaciones.


En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves
el deseo de morir es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.


shootfire by Génesis.
shootfire, a photo by Génesis. on Flickr.

"You make me blue"

10 jun 2012

"Le maltrato físicamente"


A quien corresponda.



“Le maltrato físicamente”
Así rezaba el título de la sección “tú preguntas”.

Allí estaba yo, ojeando, leyendo, pasando páginas de aquel suplemento, cuando llegué a la página sesenta y me encontré con un “Le maltrato físicamente”. Me detuve un momento. Un título/titular no podía ser tan claro, seguramente sería una metáfora de lo que la persona remitente de la carta querría expresar; para salir de dudas empecé a leer.

Pronto descubrí que no, no se trataba de un titular metafórico colocado estratégicamente al lado de la definición de la palabra sadismo para llamar la atención de las lectoras y los lectores, pues era cierto: ella maltrataba físicamente a su novio, además de insultarle, e incluso haber llegado a lesionarle, pues en la misma carta dice que alguna vez ha llegado a sangrar por la nariz y que le había roto el labio.

Acabé de leer y me vi invadida por un descontento y por el impulso de expresar lo que pensaba.
Alguien tenía que decirlo.

“Maltratar a un hombre es patológico y sádico” ¿Y maltratar a una mujer qué es?
Independientemente, de la respuesta de la psicóloga y del carácter sadomasoquista que la relación pueda tener, pues una cosa es que los dos experimenten placer sexual siguiendo los roles que decidan, quieran o les apetezca, pero que conocen y consienten y otra muy distinta es que uno de ellos sufra unas agresiones lejos de un contexto sexual y que el otro se pregunte si está enfermo o no, porque, de hecho, siente que no hace bien. Como decía, independientemente de esto, a donde quiero llegar es a lo siguiente:
Si en lugar de un hombre hubiera sido una mujer la víctima del maltrato, probablemente esto ni siquiera se habría llegado a publicar, pues estaríamos ante un caso de violencia de género, que aunque suene a demagogia, yo prefiero llamarlo violencia doméstica, pues he aquí la muestra. En un hogar, en el seno doméstico no son solo las mujeres quienes sufren agresiones por parte de sus parejas, también las sufren ellos. Pero, cuando ésto sucede, parece que nadie se siente en la “obligación” de mostrar su desacuerdo, mucho menos sentir la imperiosa necesidad de realizar un acto heroico y llamar a la policía porque a su vecino su pareja sentimental lo maltrata físicamente. ¿Por qué? ¿Es que no nos damos cuenta?
Si tanto hemos satanizado, crucificado, si tantos titulares ha ocupado el hecho de que decenas, centenares, millones de mujeres sean maltratadas, agredidas, y en los peores casos (aunque más de una persona pensaría que no es esto precisamente lo peor) asesinadas por sus parejas; si tanto nos hemos disgustado, yo la primera, cuando hemos escuchado a alguien decir “si vuelve es porque le gusta que le peguen”, “es que es tonta, le pegan y aún así sigue ahí”, etc. ¿Por qué mirar a otro lado cuando la víctima es un hombre? Señoras y señores, ésto también es violencia.

Con cuestiones como ésta, una se plantea que puede que se haya cedido a protegernos, a nuestras peticiones, a escucharnos, porque se nos ha visto tan débiles que no queda más que hacerlo y no porque se considere realmente que un trato igualitario sea necesario. Hablo en plural porque soy mujer y, por suerte o por desgracia (a veces las dos), soy de aquellas que se indigna cuando se nos intenta subestimar o cosificar. Y, por supuesto, me emociona, o como diría aquel mensaje conocido de fechas conocidas, “me llena de orgullo y satisfacción” la lucha por nuestros derechos y nuestras libertades, solicitar, reivindicar, conseguir los objetivos... 
Pero, ¿qué pasó con la igualdad?

Porque así como se tienen madres, se tienen hijas, se tienen hermanas, se tienen amigas, novias, “follamigas”, “rollos”, colegas, compañeras, conocidas... para quienes nunca se desearía un mal como éste ni ningún otro, también tenemos padres, tenemos hijos, tenemos hermanos, tenemos amigos, novios “follamigos”, “rollos”, colegas, compañeros, conocidos... para quienes nunca desearíamos un mal como éste ni ningún otro... 
¿o no?

No pretendo juzgar la publicación, la sección o la revista, ni el criterio de quien seleccionó la carta. La violencia doméstica y la violencia a secas, sin comerla ni beberla, sin adjetivos, es un tema con el que nos encontramos, por desgracia, muy a menudo y a mí, esta vez, encontrármelo en una página de papel couché me ha llevado a hacer, sencillamente, una llamada de atención sobre una realidad paralela y que quizás tergiverse la postura, las ideas y los ideales de un grupo no pequeño de personas.





_____________________________________________________________________________________________
Aunque, posiblemente, este texto vaya a la papelera del olvido del ordenador que corresponda, lo he enviado a la redacción del suplemento porque conservo la esperanza de que alguien llegue leerlo (a esa persona, gracias por dejarse aquí unos minutos de su valioso tiempo) y porque, como he dicho por ahí arriba ,“alguien tenía que decirlo”, alguien que no tuviera una ideología cerrada y claramente decantada hacia un “proteccionismo masculino”. Y no, no soy una madre indignada porque a su hijo le pasa algo parecido a lo que le ocurre al joven al que “P., correo electrónico” maltrata físicamente... Tengo veintiún años y estoy ya deambulando en la absorbente época de exámenes de la Universidad.

31 may 2012

"Pensión compleja"


Ábreme bien de puertas y ventanas.

20 may 2012

Göteborg/Gothenburg/Gotemburgo







***




***



Unos vienen, otros se van, igual que Alicia sin ciudad... 



El valor para marcharse, el miedo a llegar.